MICRORRELATO

Al igual que París está pensada para los turistas y no para los parisinos, existía una ciudad que se había construido por mandato de un rey y que hacía infeliz a quienes vivían en ella. El rey tenía su palacio en el lugar más alto, en una torre blanca que nadie osaba visitar. El resto de los edificios eran también muy altos, tanto que no dejaban pasar la luz. Sus habitantes languidecían entre sus muros.

Un día llegó a la ciudad un mercader ambulante. Llevaba la mercancía sobre un burrito y pregonaba “¡Gafas de Sol!” “¡Gafas de Sol!”. La gente se acercaba con curiosidad todos sabían qué eran las gafas, pero sólo los más viejos conocían el Sol. Decidieron seguir al mercader que les prometió enseñarles qué era el Sol. Cuando salieron de la ciudad y lo averiguaron nadie quiso volver. Se quedaron en la periferia y construyeron una nueva ciudad bajo sus propias necesidades. Nadie sabe qué fue del rey, se cree que aún sigue en su torre blanca sin saber que todos se han ido y que sólo queda él.

BASADO EN EL CUENTO “ALTIA” DE CARMEN BLÁZQUEZ

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