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El Guernica de Picasso. Contexto histórico

Casi un siglo después el Guernica de Picasso sigue siendo un completo mito. Te desvelo algunas de las claves para entender el contexto de esta obra.

Repensar la obra

El Guernica (1937) de Picasso ha tenido múltiples interpretaciones simbólicas. Muchos se han pasado gran parte de su vida estudiándolo. En este artículo, no busco apoyar una teoría en concreto sino que cada uno realice su interpretación a través del propósito de su creación.

El bombardeo de Guernika-Lumo

Aunque Picasso nunca llegó a titular esta obra como «Guernica», el bombardeo que tuvo lugar en esta ciudad el 26 de abril de 1937 fue un antes y un después en la Guerra Civil Española y tuvo gran repercusión internacional.

En el ataque intervino la Legión Condor (Alemania nazi) y la Aviación Legionaria (Italia) con motivo de su apoyo a los sublevados. Tiempo después, se han conocido archivos alemanes sobre el carácter experimental del bombardeo. Es decir, como campo de ensayo para la II Guerra Mundial en los que se incluían otras poblaciones vascas como Durango y Eibar.

Sin embargo, el bombardeo de Guernika tuvo mayor repercusión gracias al periodista británico George Steer que se encontraba en la ciudad durante el ataque aéreo. El telegrama que envió al periódico The Times (Reino Unido) tardó un día más de lo previsto en llegar, lo que le permitió recabar información más precisa sobre algunos detalles relevantes. El mismo artículo se publicó también en The New York Times.

Este hito histórico hizo que la opinión pública internacional viese con otros ojos lo que sucedía en España. Fue el caldo de cultivo para otra batalla: la propagandística, que aún continúa y en la que se siguen discutiendo algunos temas como el número de víctimas, la importancia militar del lugar o la autoría del ataque.

La obra como propaganda

La II República Española necesitaba de la ayuda internacional para poder vencer al bando sublevado. Por este motivo, y a pesar de estar en guerra, el Consejo de Ministros decidió que España participara en la Exposición Internacional de París de 1937.

Se le encargó a Josep Renau, por entonces director general de Bellas Artes, que se pusiese en contacto con artistas como Miró o Alberto Sánchez. También con Picasso, que vivía en Francia y hasta ese momento no se había involucrado demasiado en la política española.

Ya en la Transición, Renau contó que Picasso estaba deprimido en aquella época y que meses después del encargo no había empezado a trabajar en la tela. Relata que dos días después del bombardeo de Guernika dió los primeros trazos. Se habló incluso de que Picasso leyó el artículo de George Steer y esto fue lo que le inspiró en su obra.

No podemos conocer con exactitud qué fue lo que motivó a Picasso. Sin embargo, sí conocemos algunas curiosidades como que el tamaño del lienzo era una condición del encargo. Tal vez, la delegación española pensó que una pintura mural tendría mayor impacto emocional en el espectador.

También el propio artista debió pensar en ese impacto emocional. A diferencia de otras obras del pabellón como la de Alberto Sánchez, El pueblo español tiene un camino que conduce a una estrella (1937) o El segador (1937) de Miró, Picasso decidió pintar el sufrimiento antes que la victoria.

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El pueblo español tiene un camino que conduce a una estrella (1937). Alberto Sánchez Pérez. Copia que preside la entrada al Museo Nacional Reina Sofía, Madrid.

El legado de Picasso

Tras la Exposición Internacional de París el Guernica hizo diferentes giras por todo el mundo. La primera, por los países escandinavos, pero también por Inglaterra y Estados Unidos, hasta que se evidencia el deterioro de la tela y Picasso (a quien le pertenece) decide que permanezca en el Museo de Arte Contemporáneo de Nueva York (MoMA).

Mientras tanto, en España termina la Guerra Civil y llega la dictadura de Franco. El régimen intentará traer la pintura a España en 1970 de la mano del nuevo director general de Bellas Artes Florentino Pérez Embid.

Esto pone en alerta al artista de 90 años, quien decide negociar con el MoMA una cláusula para su vuelta España. Según esta, la obra sólo podría regresar cuando se restablecieran las «libertades públicas».

La cláusula fue importante por varios motivos. Se creía que tras la muerte de Franco se instauraría una república, cosa que no sucedió, por lo que hablar de libertades públicas, en concreto, permitió su vuelta a España.

Además, durante el golpe de estado de Tejero (1981) hubo problemas para convencer a los herederos del artista y al museo de la estabilidad del gobierno.

Al final, la obra volvió a España el 10 de septiembre de 1981 en un viaje histórico de manos Iñigo Cavero y Javier Tusell. Y hoy en día se puede visitar en el Museo Reina Sofía de Madrid.

Enlaces de interés

Para todos aquellos que no tengan asimilado esta parte de la historia les recomiendo el documental de RTVE «Guernika del horror al lienzo«.

Y aunque no ha sido mencionada anteriormente, la artista Dora Maar documentó el proceso de creación del Guernica. En el artículo de Javier Flores en National Geographic se puede hacer un recorrido por sus fotografías.

Además, durante el texto habréis podido encontrar textos de interés como el artículo de George Steer y crónicas del intento del régimen para traer a España la pintura.

También, mencionar que existen muchas más investigaciones sobre este cuadro, os animo a buscar una de las más polémicas quizás, la de José María Juarranz de la Fuente.

Por último, te pueden interesar otros artículos de este blog como «Historia de graffiti» o «La herencia del desastre: «Hiroshima y Nagasaki en la animación japonesa».

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