Bienal de Venecia: «El problema del caballo»

El gran protagonista de la Bienal de Venecia.

La Bienal de Venecia comenzó el 13 de mayo y desde su inicio se cuela en todo tipo de conversación de la misma manera, mencionando a su caballo de colosales dimensiones. Para mí, el fenómeno comenzó en una de mis clases en la universidad. En ese momento le pregunté a Google de qué trataba todo aquello pues yo, como muchos otros desafortunados, sólo aspiraba a verlo a través de la pantalla.

Tras un par de fotos acabé por sucumbir a sus encantos y dos meses después me encuentro escribiendo este post.

caballo mano

En el pabellón de Argentina con ubicación en el edificio Arsenal se encuentra la obra de Caudia Fontes, «El problema del caballo». Este espacio privilegiado que data del siglo XVI fue adquirido en comodato por veintidós años, hasta 2033, por el gobierno anterior y es una de las claves para entender la obra.

Como cuenta su autora en múltiples entrevistas, la obra es un conjunto escultórico constituido por tres figuras con inspiración en iconos argentinos que representaron una pseudocultura en el siglo XIX. Hablamos del caballo corcovado, la mujer y el joven. A sus tres protagonistas les acompañan cuatrocientas piedras que los vinculan con algún tipo de aparición.

La obra tiene una clara inspiración en una pintura de Ángel Della Valle, «La Vuelta del Malón», considerada la primera genuinamente argentina. Ambas obras tienen un origen parecido, ya que, esta pintura se creó con el propósito expreso de exponerla en la Universal de Chicago de 1983 año que coincidía con el cuarto centenario de la llegada de Colón a América.

La vuelta del malón

De esta pintura también se extraen dos de los protagonistas del conjunto escultórico, la mujer y el caballo blanco. Un caballo corcovado, es decir, intenta quitarse a su jinete que se encuentra representado por el edificio que lo envuelve, en otra época, testigo de una de las primeras cadenas de producción, dedicada a la fabricación de cañones y sus balas.

Los materiales del edificio evocan también a la figura del animal sometido y a la relación de éste con el hombre. Por ello, parece necesario acudir a la Bienal de Venecia para ver esta obra en su lugar de exposición. Observar escultura y espacio es un proceso importante cuando valoramos cualquier obra escultórica pero en este caso se hace indispensable. Aun así, el evento termina en noviembre y Mauricio Wainrot, Representante Especial para Asuntos Culturales de la Cancillería Argentina, expresaba en una entrevista para la televisión pública la intención manifiesta de trasladar la obra a Buenos Aires una vez finalizada la bienal.

De momento, «El problema del caballo» se ha convertido en el protagonista indiscutible de la cita. Tal vez, lo que más llame la atención a primera vista, sea ese juego de escalas del que se habla tanto o las gigantescas dimensiones de la instalación. Gigantescas dimensiones, sustentadas en un punto preciso, las piernas de la mujer. Una reflexión feminista dentro de la problemática planteada ya en el título.

Para los que quieran saber más, en su elaboración se utilizó tecnología 3D. Como curiosidad, se escanearon figuras humanas, de hecho, el hijo de la artista es el joven en cuclillas. Se imprimió todo sobre bloques de resina y polvo de mármol que se retocaron, en algunas partes, por las manos de Claudia Fontes. Se trasportó el conjunto por trozos y se unió una vez allí. Este último proceso duró siete días y el resultado, el que veis.

 

 

 

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